Venezuela: The Coming War and the Collective

Editorial Comment: 

The original Spanish is above and an approximate English translation below.  As the dirty war against the Venezuelan people unfolds at a swift and ruthless pace, the best accounts and analysis are not available in English. The report below is an example of critical information that we need today.

A.V.


Sí, aquí hablaremos de la guerra y también de los colectivos. De nuestros colectivos chavistas y también de los otros, de los del lado de allá. Pero antes presentaremos unos cortes, no comerciales pero sí propagandísticos.

By José Roberto Duque


Estamos en un tiempo de exceso de información y de exceso de informadores. Duele decir esto desde la perspectiva de quienes defendemos la tesis del ciudadano-comunicador. “Ahora cualquiera es comunicador”: mírele la cara a quien pronuncie esa frase; si la nota preocupada, asqueada o fastidiada está usted viendo la cara de un imbécil que no entendió que los pueblos están apoderados de herramientas y saberes que hasta hace poco eran patrimonio de élites y cofradías.

Pasa con la comunicación que el gentío echado a la calle a comunicar se apoderó de herramientas (perdón: el capitalismo cometió el error de vendérselas masivamente), de estrategias y de conceptos, y ahora lo que tenemos en las calles es un océano en movimiento. Ni más ni menos, el pueblo padeciendo los efectos de la guerra de la información, pero al mismo tiempo participando en esa guerra y creando “jugadas” y formas de ataque y defensa. Un pueblo capaz de mover una gigantesca maquinaria capaz de emanciparlo y también capaz de sabotearlo, todo al mismo tiempo en una enorme ensalada de victorias y derrotas tácticas.

La guerra no “viene”

Aprovechemos los términos en que fueron escritas las últimas frases del párrafo anterior para ir entrando en materia. La materia es esta: estamos en guerra, y una de las principales victorias del enemigo es habernos puesto a hablar y escribir en términos guerreristas, que son los términos que a ellos les conviene difundir. Ataque, defensa, emancipación, sabotaje, victorias, derrotas tácticas: nuestro lenguaje se ha llenado de referencias provenientes de las fases bélicas de la guerra, y cuando hablamos en el título de “la guerra que viene” hemos dejado deslizar una imprecisión sólo para dar cuenta de un recurso sicológico al que también nos hemos ido acostumbrando.

Eso de “la guerra que viene” es un gazapo mediopendejo, destinado a enfatizar una expectativa. Porque por ahí no viene ninguna guerra: ya la guerra empezó hace años (algunos dicen que en 1998 o en 1992; otros, que en 1989; algunos más, que cuando Zamora, en la guerra de Independencia o con la llegada de Colón), sólo que nos han ido instalando en nuestro caótico panorama sicológico colectivo (¡Los Colectivos!) la expectativa de que “en cualquier momento” estallará aquí algo parecido a una guerra civil. Otra forma de decirlo: nos han ido preparando para el momento en que la guerra entrará en una fase bélica, de matazón abierta y sostenida entre venezolanos.

Guerra o exterminio

Hace unos días Henry Ramos Allup soltó una declaración que a muchos ingenuos o distraídos pudiera parecerles que “se le salió”, que él en realidad no debía decir eso por razones tácticas. En la visita que le hiciera la dirigencia política del fascismo a la alta jerarquía eclesiástica (la dirigencia religiosa del fascismo) el diputado adeco dijo ante las cámaras que iban a elevar una oración por las personas muertas en los últimos días “y por las personas que eventual y potencialmente morirán”.

El fascismo sabe, y ya no le importa revelarlo, que seguirá habiendo muertos y que cada persona que muera en alguna de sus acciones callejeras es saldo positivo para sus intenciones propagandísticas. Al fascismo le interesa que haya muertos que mostrarle a la comunidad internacional, y a tal efecto no importa si esos muertos son chavistas o antichavistas; igual, en sus informes y comunicados mentirán diciendo que el Gobierno (¡y Los Colectivos!) los asesinaron a todos, ya hay una masa putrefacta condicionada y entrenada para creerles.

Habrá un momento en que sí les importará el asesinato selectivo o masivo de chavistas, y ya andan trabajando mediática y políticamente en esa dirección. La criminalización y señalamiento puntual de “Los Colectivos” (¡Los Colectivos!) no persigue otro fin que ir preparando las condiciones para un eventual (¿y potencial?) exterminio de chavistas, pertenezcamos o no a algún colectivo. En ese proceso de manipulación sicológica, que pretende propagar la idea de que “todos los chavistas son colectivos” y que todos los colectivos merecen la muerte, ya han dado un paso importante. Fíjense en la idea encerrada entre comillas: mientras llegan a eso de “todos los chavistas son colectivos” ya lograron al menos poner a rodar la idea de que un Colectivo es una persona: ruedan por las redes y de teléfono en teléfono docenas o centenares de fotos y videos de muchachos linchados, golpeados, amarrados, asesinados, y abajo o encima el rótulo: “Así dejamos a este colectivo“.

Existe una leyenda de heroísmo guarimbero y monstruosidad chavista

Este tipo de materiales, que en otras circunstancias le convendría a la derecha ocultar, ha sido propagado con saña, porque hay una clave que (y esto debemos entenderlo de una vez por todas) ya no los afecta sino que los estimula y les da tremendo cartel: eso de seguir llamándolos “violentos” e incluso “asesinos” es algo que no sólo les insufla ánimo sino que les sirve de catálogo y promoción: “Este es el ejército que está destruyendo al chavismo, ¿verdad que nos merecemos finanzas y equipamiento?”.

Si llegan a masificar la idea de que asesinar a un negro pobre es obtener una victoria sobre un colectivo (sí: para ellos un colectivo es una persona) sólo queda el trámite de “explicarles” a sus idiotas enfermos que cada chavista es un colectivo, y que si matas aunque sea a uno te ganarás el aplauso de los Freddy Guevara (es decir, de los sifrinos inmundos que mandan a los demás a matar y dejarse matar sin maltratarse el peinado).

¿Y los colectivos de ellos?

No ha sido poca cosa la tarea de satanización del “Colectivo”; ya el alto gobierno y la gran prensa de Estados Unidos se han referido a los colectivos como “grupos paramilitares” y han hecho llamados a desmovilizarlos. La fiesta del fascismo criollo no ha sido normal al ver que una de sus matrices fundamentales ha prosperado. Capriles Radonski ha dicho que uno de los puntos de las negociaciones con el Gobierno debe incluir la desmovilización de los colectivos chavistas.

Lógico: neutralizar las expresiones organizadas del pueblo chavista. Mientras tanto, sobre los colectivos mercenarios fascistas activos en Venezuela no se ha dicho ni una palabra. Hay evidencias (videos) de la presencia de militares o milicianos colombianos en Libia, específicamente en el momento y lugar donde el líder Mohamar Khadafi era vejado y torturado minutos antes de su asesinato. Se supo, o ya se sabía, que eran agentes de la agencia o ejército de mercenarios Blackwater. La inmensa desubicación (o ingenuidad o desinformación) de nuestra propia gente considera probable o viable el que mercenarios colombianos hayan estado en Libia, pero se permite dudar de que esos mismos asesinos estén aquí, ahora, actuando o a la espera de actuar.

Esa misma ingenuidad y esa misma desubicación ha sido aprovechada para dejar pasar por debajo de la mesa asuntos monstruosos como el ametrallamiento de dos guardias nacionales en San Antonio de Los Altos y la quema de dos tanquetas de la GNB. La leyenda del heroísmo de los guarimberos quiso hacernos creer que esos crímenes los perpetró “el pueblo”, tú sabes: una viejita con su cacerola y dos muchachos aguerridos con dos piedras y un palo, mataron a unos militares e incendiaron dos vehículos. Y nosotros aquí, como si nada. Como si en la carretera Panamericana no estuviera activado un batallón tan perverso que incluso el antichavismo “normal” se desmarcó de sus acciones.

Si puede concluirse algo de todo esto, hay que hacer el intento de concluirlo.

1) No se angustie (o excite, según el estado de su psique) ante los anuncios de que “viene la guerra”, porque ya usted forma parte de una guerra. Ante la posibilidad o anuncios de una situación de conflicto generalizado la actitud correcta es la organización, no el pánico o el caer por desesperación en la situación que les conviene: violencia y destrucción.

2) Nuestro objetivo es la paz. Pero la paz se moldea con organización, no con simple echarse en una cama para que vean que estamos tranquilitos y no queremos pegarle a nadie. La organización permite, entre otras necesidades, tener a la mano estrategias de seguridad física de personas y bienes. Debemos hacer nuestros mapas locales (¿dónde viven, se reúnen y trabajan nuestros aliados chavistas? Teléfonos y contactos de instituciones y organismos de seguridad, atención médica, otros) en las zonas donde vivimos y nos movemos rutinariamente.

Sobre el fascismo y su estructura sí se sabe todo o casi todo

3) Los colectivos chavistas son organizaciones sociales que alguna vez (años 80-90) debieron empuñar las armas ante el asedio del hampa, el narcotráfico y un Estado criminal que perseguía el activismo político revolucionario. Sobre si actualmente poseen armas o no, nos declaramos ignorantes en el tema. Las cosas no están para ponerse a creer cualquier estupidez de cualquier tuitero bocón que diserta cual experto desde el este de Caracas.

4) Sobre el fascismo y su estructura sí se sabe todo o casi todo. En orden de visibilidad o apego a la legalidad, puede armarse el siguiente esquema, organizado en estratos o niveles:

a. Partidos políticos

i. Frentes institucionales (Asamblea, alcaldías, gobernaciones).

ii. Frente económico (facciones empresariales y de comerciantes).

iii. Frentes de apoyo (ONGs, medios de información).

iv. Frentes insurreccionales o de acción directa (ciudadanos descontentos que eventualmente cacerolean, participan en marchas o queman objetos; grupos de choque con entrenamiento militar y capacidad de fuego, ataque y destrucción; cuerpos policiales, individuos o facciones militares en desacato).

b.      Alianzas extranjeras

i. Frentes institucionales (organismos multilaterales (ONU, OEA), gobiernos o vocerías extranjeras).

ii. Frentes de apoyo (medios de información).

iii. Frentes insurreccionales o de acción directa (grupos mercenarios extranjeros o formados en el exterior).

ENGLISH

Yes, here we will talk about war and also about collectives. From our Chavista groups and also from the others, from those on the other side. But before we present cuts, not commercial but propagandistic.

José Roberto Duque

We are in a time of excessive information and too many informants. It hurts to say this from the perspective of those who defend the thesis of the citizen-communicator. “Now anyone is a communicator”: look at whoever says that phrase; If the note worried, disgusted or annoyed you are seeing the face of an imbecile who did not understand that people are empowered with tools and knowledge that until recently were patrimony of elites and brotherhoods.

It happens with the communication that the people thrown into the street to communicate has seized tools (pardon: capitalism made the mistake of selling them massively), strategies and concepts, and now what we have in the streets is a moving ocean. Neither more nor less, the people suffering the effects of the information war, but at the same time participating in that war and creating “plays” and forms of attack and defense. A people capable of moving a gigantic machinery capable of emancipating it and also capable of sabotaging it, all at the same time in a huge salad of tactical victories and defeats.

War does not “come”

Let us take advantage of the terms in which the last sentences of the previous paragraph were written to enter into matter. The matter is this: we are at war, and one of the main victories of the enemy is to have put us to speak and write in terms of war, which are the terms that it is convenient for them to spread. Attack, defense, emancipation, sabotage, victories, tactical defeats: our language has been filled with references from the war phases of war, and when we speak in the title of “war that comes” we have slipped an imprecision just to give account of a psychological resource that we have also become accustomed to.

That of “the war that comes” is a half-jail rabbit, destined to emphasize an expectation. Because there is no war there: the war began years ago (some say that in 1998 or in 1992, others in 1989, some more than when Zamora, in the War of Independence or with the arrival of Columbus), Only that we have been installed in our chaotic collective psychological panorama (The Collectives!) The expectation that “at any moment” will explode here something like a civil war. Another way of saying it: they have been preparing us for the moment when the war will enter a war phase, of open and sustained matazon between Venezuelans.

War or extermination

A few days ago Henry Ramos Allup issued a statement that many naive or distracted might seem to them that “it came out”, that he really should not say that for tactical reasons. In the visit made by the political leadership of fascism to the high ecclesiastical hierarchy (the religious leadership of fascism) the deputy adeco told the cameras that they were going to raise a prayer for the people killed in the last days “and for the people who eventually and potentially die. ”

Fascism knows, and no longer cares to reveal it, that it will continue to be dead and that every person who dies in any of his street actions is a positive balance for his propaganda intentions. Fascism is concerned that there are dead to show the international community, and for that matter it does not matter if those dead are chavistas or antichavistas; Likewise, in their reports and communiqués they will lie saying that the Government (and the Collectives!) Murdered them all, and there is already a putrefied mass conditioned and trained to believe them.

There will be a time when they will care about the selective or mass murder of Chavistas, and they are already working in the media and politically in that direction. The criminalization and punctual indication of “The Collectives” (The Collectives!) Pursues no other purpose than to prepare the conditions for an eventual (and potential?) Extermination of chavistas, whether or not we belong to any collective. Which is intended to propagate the idea that “all Chavistas are collective” and that all collectives deserve death, have already taken an important step.Look at the idea enclosed in quotation marks: while arriving at that “all Chavistas are Collectives “and at least put to roll the idea that a Collective is a person: roll over the networks and phone on the phone dozens or hundreds of photos and videos of lynched, beaten, tied, murdered boys, and down or over the Label : ” This is how we leave this group “.

There is a legend of guarimbero heroism and chavista monstrosity

This type of material, which in other circumstances it would be convenient for the right to conceal, has been propagated fiercely, because there is a key that (and this we must understand once and for all) no longer affects them but stimulates and gives them tremendous Cartel: that continuing to call them “violent” and even “murderers” is something that not only inspires them but also serves as a catalog and promotion: “This is the army that is destroying Chavismo, do we deserve finances and equipment ? “.

If they come to massify the idea that to assassinate a poor black is to obtain a victory over a collective (yes: for them a collective is a person) only remains the process of “explaining” to their sick idiots that every chavista is a collective, And that if you kill even one you will win the applause of the Freddy Guevara (that is, the filthy sifrinos who tell others to kill and let themselves be killed without mistreating the hairstyle).

And the collectives of them?

The task of demonizing the “Collective” has been little; And the US government and the big press have referred to the groups as “paramilitary groups” and have called for demobilization. The feast of Creole fascism has not been normal to see that one of its fundamental matrices has prospered . Capriles Radonski has said that one of the points of negotiations with the Government must include the demobilization of the Chavista groups.

Logical: to neutralize the organized expressions of the Chavista people. Meanwhile, on the fascist mercenary groups active in Venezuela, not a word has been said. There is evidence (videos) of the presence of Colombian military or militia in Libya, specifically at the time and place where leader Mohammad Gaddafi was harassed and tortured minutes before his assassination. It was known, or was already known, that they were agents of the agency or army of Blackwater mercenaries. The immense disenchantment (or naivety or disinformation) of our own people considers probable or viable that Colombian mercenaries have been in Libya, but it is allowed to doubt that those same assassins are here, now, acting or waiting to act.

That same naivety and that same dislocation has been used to let under the table monstrous matters such as the machine-gunning of two national guards in San Antonio de Los Altos and the burning of two tanks of the GNB. The legend of the heroism of the guarimberos wanted to make us believe that these crimes were perpetrated by “the people”, you know: a little old woman with her pan and two men with two stones and a stick, killed soldiers and burned two vehicles. And we here, as if nothing. As if on the Pan-American highway a battalion was not so perverse that even the “normal” antichavism became detached from its actions.

If any of this can be concluded, the attempt must be made to conclude it.

1) Do not be distressed (or excite, according to the state of your psyche) before the announcements that “war comes” because you are already part of a war. Before the possibility or announcements of a situation of generalized conflict the correct attitude is the organization, not the panic or fall by despair in the situation that suits them: violence and destruction.

2) Our goal is peace. But peace is molded with organization, not simply lying in a bed to see that we are quiet and do not want to hit anyone. The organization allows, among other necessities, to have on hand strategies of physical security of people and goods. We need to make our local maps (where our Chavist allies live, meet and work, telephone and contacts of institutions and agencies of security, medical care, others) in the areas where we live and move routinely.

On fascism and its structure, one knows everything or almost everything

3) Chavista groups are social organizations that once (80-90) had to take up arms before the siege of the underworld, drug trafficking and a criminal state that persecuted revolutionary political activism. Whether or not they currently own weapons, we declare ourselves ignorant on the subject. Things are not to believe any stupidity of any tuitero mouth that speaks as an expert from the east of Caracas.

4) Fascism and its structure does know everything or almost everything. In order of visibility or adherence to legality, the following scheme, organized in strata or levels, can be assembled:

to. Political parties

I. Institutional fronts (Assembly, mayors, governorates).

Ii. Economic front (business factions and merchants).

Iii. Support fronts (NGOs, media).

Iv. Insurrectional or direct action fronts (discontented citizens who eventually cacerolean, participate in marches or burn objects, clash groups with military training and ability to fire, attack and destruction, police corps, individuals or military factions in contempt).

B. Foreign Alliances

I. Institutional fronts (multilateral organisms (UN, OAS), governments or foreign vocations).

Ii. Support fronts (media).

Iii. Fronts of insurrection or direct action (mercenary groups foreign or formed abroad).

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