San Hugo de América [Saint Hugo of America]

Editorial Comment:

I was deeply inspired by this declaration. It comes at a time when many millions grieve the passing of a great man whist on the other side of the world a current pope is chosen whose past included collusion with a fascist dictatorship and a multitude of crimes against the poor and the priests who ministered to them.

This statement embodies the highest ideals of what Jesus and Christianity are about, providing the necessary distinction between the reality that was, is and always will be Jesus, from the corrupt arm of Western imperialism the Vatican has become.

It is a most revolutionary act to declare Hugo a saint, “Patron of our greater Latin American and Caribbean motherland“, to absolutely ignore the authority of an organization that has long since abandoned its true mission, thus forfeiting all relevance.

Alexandra Valiente
Editor of Libya 360°

Padre Miguel d’Escoto Brockmann, MM, 22 de marzo 2013

Aristóteles, en su sicología racional, nos dice que el humano, a diferencia de los animales irracionales, nace sin instintos. Según él, todos nosotros y nosotras nacemos apenas con un cuasi instinto, que él llamaba sindéresis, el cual, en forma vaga y general, nos dice que debemos evitar el mal y hacer el bien pero sin especificar, con claridad, cuál es ese bien que debemos hacer y cuál es ese mal que debemos evitar.

El ser humano, por lo tanto, norma su vida, su conducta, por hábitos que adquiere en su etapa de formación y a lo largo de su vida. A los malos hábitos Aristóteles los llamaba vicios y a los buenos hábitos, virtudes. Esta es la razón por la cual al ser humano, en el proceso de adquisición de las virtudes que le ayudarán al buen vivir, le es muy útil y, posiblemente indispensable, contar con el ejemplo de personas que, en forma heroica, han practicado virtudes esenciales para el buen vivir. Esas son personas que se convierten en seres paradigmáticos y nos invitan a emularlos para, así, ir adquiriendo también nosotros esas virtudes esenciales, que nos inmunicen contra los vicios o anti-valores de la cultura burguesa-imperial-capitalista, que tantos estragos está ocasionando al mundo, amenazando, incluso, con la desaparición de nuestra propia especie.

En el mundo occidental, se usa la “canonización” como medio de señalar a personas dignas de ser emuladas por el nivel de heroísmo y riesgo con que asumieron la revolución que Jesús trajo a este mundo, la de cambiar la cultura burguesa-imperial, caracterizada por la codicia, la injusticia, la desigualdad, la exclusión, el racismo, más guerra, sufrimiento, muerte, destrucción e insolidaridad.

Jesús, obviamente, no solo desafía la cultura dominante de su tiempo, la que Él llama el reino de este mundo. Él nos propone una alternativa que llama “el Reino de Dios aquí en la Tierra”, este reino que Jesús proclama se caracteriza por la equidad, la igualdad, la tolerancia, la justicia, la no violencia, la inclusión, el amor, la solidaridad y la paz.

Este reino de Dios aquí en la Tierra es el que el mundo ha anhelado y sigue anhelando con cada vez mayor urgencia. Pero el mensaje de Jesús realmente no ha sido difundido adecuadamente, mediante el ejemplo y la palabra.

La alta jerarquía de la iglesia ha pretendido apropiarse de Jesús a quien, en verdad, y generalmente hablando, no ha ni comprendido, ni aceptado, ni seguido. Pero Jesús es patrimonio de la humanidad, no pertenece solo a los curas, obispos y mucho menos al Vaticano o a su tan justamente cuestionada Curia Romana. Tampoco pertenece exclusivamente a católicos, cristianos, en general y gente que tiene fe explicita en la existencia de Dios. Pertenece también a los que se dicen agnósticos o ateos.

Nosotros creemos que no podemos seguir permitiendo que la iglesia que, en todo caso, es una institución disfuncional, siga pretendiendo asumir, con exclusividad, el derecho de señalar quienes son los verdaderos revolucionarios que todos debemos emular, esos que aun sin darse cuenta, son, o han sido, seguidores de Jesús.

Es por esto que nosotros, los integrantes del Capitulo nicaragüense de En Defensa de la Humanidad, acompañados de diferentes organizaciones de obreros, campesinos, etnias, mujeres, además de personalidades de la sociedad nicaragüense, espiritual y socialmente comprometidas, entre quienes habemos sacerdotes, cristianos de diferentes denominaciones, musulmanes y representantes de todas cuantas creencias religiosas puedan existir en nuestro país, como también de agnósticos y ateos, hemos decidido lo siguiente:

Dejar claramente establecido que todos nosotros y nosotras amamos a Jesús de Nazaret y lo consideramos como el primero y más grande revolucionario de todos los tiempos.

Afirmar que el mundo necesita conocer más a Jesús y saber qué es lo que la fidelidad a Él y a Su memoria significa hoy en día en nuestros respectivos países y latitudes.

Expresar que América Latina y el Caribe están, hoy, viviendo los mejores años de su historia debido a que hoy son muchos los gobernantes, presidentes y jefes de gobierno, que realmente representan los intereses y legítimos derechos de sus pueblos, pobres y muy pobres en su inmensa mayoría. Que consideramos que todos estos son los santos retoños del Héroe Mundial de la Solidaridad, Fidel Castro Ruz, de la heroica y siempre solidaria hermana república de Cuba.

Y, por lo tanto, tomando en cuenta que el Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías de la República Bolivariana de Venezuela, vivió en absoluta fidelidad a Jesús de Nazaret, entregando su vida entera a los más pobres, desposeídos y excluidos por la rapaz y diabólica cultura burguesa-imperial-capitalista y que, de esta forma, nos enseñó cómo es que hay que seguir a Jesús en estos días, nosotros, llenos de amor, fe y esperanza,

DECLARAMOS al Comandante Presidente

San Hugo de América
Patrono de nuestra Patria Grande, latinoamericana-caribeña

Nota:

Los abajo firmantes lo hacen en nombre propio y, si fuere el caso, en nombre también de todas las y los miembros que integran las organizaciones que presiden o representan.

Capítulo nicaragüense de En Defensa de la Humanidad

Miguel d’Escoto Brockmann Presidente

Directiva

Aldo Díaz Lacayo – Historiador, escritor, diplomático

Evelyn Martínez – Primera actriz

Norman Miranda – Magistrado, Presidente Tribunal de Apelación, Granada

Aldo Urbina – Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, Rector

Gustavo-Adolfo Vargas – Diplomático, abogado

Oscar-René Vargas – Sociólogo, economista, diplomático

Elmer Cisneros Moreira – Rector, Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua

Acompañantes:

La Vía Campesina Fausto Torrez Coordinador

Asociación de los Trabajadores del Campo, ATC Edgardo García

Coordinador Central Sandinista de Trabajadores “José Benito Escobar”, CST-JBE Luis A. Barbosa Presidente

Sharif Othman Comunidad Palestina

Asociación Islámica Fahmi Hassan Presidente

Luis Andino UNEN-Facultad de Humanidades y Ciencias Jurídicas, UNAN-Managua, Coordinador en funciones

Padre Uriel Molina Ecumenista, Biblista

Centro Intereclesial de Estudios Teológicos y Sociales, CIEETS Reverendo Jairo Arce

Pastor Menonita Universidad Evangélica Nicaragüense, UENIC

Reverendo Benjamín Cortés Rector

Reverendo Sixto Ulloa Pastor Bautista

Sidney O. Francis M. Central American Black Organization” CABO/ONECA Presidente

Saint Hugo of America

Padre Miguel d’Escoto Brockmann
Translation by toni solo

Aristotle’s rational psychology tells us that humans, unlike irrational animals, are born without instinct. According to Aristotle, all of us are born only with what he calls synderesis, a quasi instinct, which in a vague and general way tells us to avoid evil and do good, but without clearly specifying what the “good” is which we are supposed to do or what the “evil” is that we should avoid.

Human beings, therefore, regulate their life and behavior by the habits they develop during their formative years and during the rest of their lives. Aristotle refers to bad habits as vices and to good habits as virtues.

This is why human beings, in the process of acquiring those virtues that may help them live well, find it very useful and, perhaps. indispensable to rely on the example of people who have practiced in an heroic way the essential virtues necessary for living well.

These individuals become paradigms, inviting us to emulate them so as to acquire for ourselves those essential virtues, immunizing us against the vices or anti-values of bourgeois-imperial-capitalist culture, which has caused such havoc in the world as even to threaten us with the disappearance of our own species.

In the Western world, “canonization” is used to identify people considered worthy of emulation for the level of heroism and risk with which they took part in the revolution brought to this world by Jesus, to change bourgeois-imperial-capitalist culture, one characterized by greed, injustice, inequality, exclusion, racism, more war, suffering, death, destruction and lack of solidarity.

Jesus, of course, not only challenges the dominant culture of his time, which He called “the kingdom of this world”. He proposes to us an alternative which He calls “the Kingdom of God here on Earth”. This kingdom Jesus proclaims is one of fairness, equality, tolerance, justice, nonviolence, inclusion, love, solidarity and peace.

This kingdom of God here on Earth is what the world has longed for and still longs for, now with ever increasing urgency. But the real message of Jesus has not been spread sufficiently by example and by word.

Generally speaking, the most senior Church hierarchy have tried to appropriate Jesus without, in all truth, either understanding, accepting or following him. In fact, Jesus is the common heritage of all Humanity.

He does not belong only to the priests and the bishops, even less so to the Vatican. Nor does Jesus belong exclusively to Catholics, Christians in general, or to people with an explicit faith in the existence of God. He also belongs to those who call themselves agnostics or atheists.

We believe that we cannot continue to allow the Church, a dysfunctional institution in any case, to go on thinking it has the right to ignore people who are true revolutionaries, people who, though they may not realize it, are really followers of Jesus, and whom we all, therefore, have a duty to emulate.

That is why we, as members of the Nicaraguan Chapter of the movement In Defense of Humanity, accompanied by various organizations of Nicaragua’s urban and rural workers, indigenous groups and women, as well as spiritually and socially committed people from Nicaraguan society, including priests, Christians of different denominations, Muslims and representatives of all the religious beliefs that exist in our country, as well as agnostics and atheists, have decided the following:

1. We want to make clear that all of us love Jesus of Nazareth and consider Him to be the first and greatest revolutionary of all time.

2. We affirm that the world needs to come to know Jesus more and to realize what faith in Him and His memory means today in our respective countries and latitudes.

3. We express our conviction that today Latin America and the Caribbean are living through the best years in their history, because many of today’s rulers, presidents and government leaders genuinely represent the interests and legitimate rights of their peoples, the immense majority of whom are poor or extremely poor. We think of these leaders as blessed offshoots of the World Hero of Solidarity, Fidel Castro Ruz, of our sister Republic of Cuba, heroic embodiment of global solidarity.

4. Considering that Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías of the Bolivarian Republic of Venezuela, kept absolute faith with Jesus of Nazareth, dedicated his whole life to the poorest, most dispossessed and all those excluded by rapacious, diabolical bourgeois-imperial-capitalist culture and, in this way, taught us how to follow Jesus in these times, full of love, faith and hope,

5. We DECLARE him

St. Hugo of the Americas
Patron of our greater Latin American and Caribbean motherland

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